"Corazones Ardiendo, Ojos Abiertos"
Hechos 2:14,22-33; 1 Pedro 1:17-21; Lucas 24:13-35 (Pascua 3/A)
El Evangelio de hoy presenta dos discípulos caminando en el camino hacia Emmaus. Ellos no estan alegres- ellos estan desanimados, confundidos, y rotos. Su diálogo revela su dolor. Todo lo que ellos creyeron pareció colapsar en la Cruz. Ellos se van de Jerusalem, lejos de la comunidad, lejos de la esperanza. En ese momento, el Jesús Resucitado se acerca y camina con ellos. Ellos no lo reconocen. Asi es nuestra situación! A veces, caminamos con corazones apesadumbrados, decepcionados, sufrientes, y confundidos por los eventos alrededor de nosotros. Como aquellos discípulos, nosotros también a veces decimos: " Nosotros esperabamos..." Pero noten esto: incluso cuando ellos no lo reconocen, Jesús camina con ellos. Él los escucha. Él les permite expresar su dolor.
Luego, pacientemente, comienza a interpretar las Escrituras: " Comenzando con Moisés y todos los profetas..."Los ayuda a entender que el sufrimiento no es el fin, que la Cruz nos conduce a la gloria. Mientras habla, algo comienza a cambiar dentro de ellos. Este es el poder de la Palabra de Dios. Cuando Cristo habla, corazones frios comienzan a arder otra vez. Cuando la Escritura es abierta, la desesperanza empieza a entregarse a la esperanza. Aún, el viaje no esta completo en el camino. Èste alcanza su plenitud en la mesa. Cuando Jesús toma el pan, lo bendice, lo parte, y se los dá a ellos, sus ojos estan abiertos. Ellos lo reconocen en la fracción del pan. Aquí vemos el gran misterio de nuestra fé: Cristo está presente en su Palabra, pero es totalmente revelado en la Eucaristia.
San Agustin dice que estamos llamados a reconocer a Cristo en la fracción del pan. Lo que los discípulos experimentaron en Emmaus, nosotros lo experimentamos en cada Misa. Primero, Él nos habla en las Escrituras; luego,se dá él mismo a nosotros en la Eucaristia. Con que frecuencia venimos al Misa distraidos, cansados, o atados a la rutina? Aún este Evangelio nos recuerda: cada Eucaristia es un momento Emmaus. Si venimos con apertura, nuestros corazones arderán, nuestros ojos estarán abiertos. Y una vez que ellos lo reconocen, todo cambia. Los discípulos no permanecen donde están. Ellos se levantan inmediatamente y vuelven a Jerusalem. De la desesperanza, se mueven a la misiòn. Del silencio, se mueven a la proclamación: " El Señor verdaderamente a resucitado!"
Esta es la llamada para nosotros hoy. Muchos están heridos, confundidos, y buscando. Somos llamados a ser como Cristo en el camino, caminando con las personas, escuchando sus luchas, iluminando sus vidas con la Palabra de Dios, y guiándolos a la Eucaristia, donde puedan verdaderamente encontrarsen con el Señor Resucitado. Un verdadero encuentro con Cristo no puede permanecer escondido. Si nuestros corazones han verdaderamente ardidos, si nuestros ojos han verdaderamente abiertos, entonces debemos salir adelante y compartir ese gozo. Hoy, el Jesús Resucitado camina con nosotros- en nuestras dudas, en nuestras luchas, en nuestro viaje diario.